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Sentido común

03/06/2008
Steve_Duplessie

Durante un tiempo muy largo, el mercado de la tecnología de la información ha sido de lo más curioso. En él hemos experimentado altibajos asombrosos, a veces incluso dentro de un mismo año. Hemos sido testigos de cómo algunos procesadores pasaban de ser un secreto absoluto de los laboratorios a estar integrados prácticamente en cualquier producto que pudiéramos imaginar.

Hemos visto cómo la capacidad de los dispositivos pasaba de kilobytes a terabytes y aún más, y a pesar de eso seguía siendo insuficiente para todos los usos posibles que las personas llegamos a imaginar. Hemos visto el encumbramiento de internet como facilitador tecnológico, pero también su desconcertante caída por ser una especie de “fiebre del oro” moderna. Durante un tiempo perdimos el sentido común, aunque parece que lo vamos recuperando.

En este momento sabemos cuál es la verdadera función de internet: conectar a todos con todo. Han sido necesarios 50 años, pero se ha logrado el requisito primordial para poder hacer realidad la promesa máxima de la tecnología de la informática comercial; se trata de internet. Conectar a todos con todo es condición básica para conseguir cosas realmente asombrosas y que nunca antes se habían tenido en cuenta. Sin embargo, también es la “caja de Pandora”.

Cuando, al aprovechar las posibilidades de internet, abrimos una puerta al futuro, también dejamos expuestas todas las áreas de la informática comercial que en el fondo ya sabíamos que suponían un problema, aunque esperásemos que desaparecieran por sí solas. Actualmente, sin embargo, el mercado prospera precisamente en áreas cuyo objetivo es dar solución a los problemas básicos que siempre han existido pero que ahora se han magnificado gracias ese nuevo mundo que supone internet. Podríamos resumirlo diciendo que ya no hay secretos, que no hay dónde ocultarlos; cualquier error puede ser expuesto… y lo será. El sector finalmente invierte tiempo tratando de evitar que esto ocurra.

En cuanto a las áreas de mayor interés, el sentido común dicta que la seguridad de la información debería ser una prioridad. Tanto si hay legislación o contratos que la regulen, como si se trata de una cuestión de pura lógica, dado que la información es la “divisa” del mundo globalizado, deberíamos realizar una labor más intensa a la hora de protegerla. Las violaciones de seguridad se han convertido en una cuestión cotidiana en los Estados Unidos. No obstante, este problema se da en todo el mundo, e incluso el gobierno británico se ha visto afectado por él. No es que se trate de un fenómeno nuevo, sino que en la actualidad queda al descubierto, cuando hace unos años se podría haber mantenido en secreto. Seguridad, encriptación, control de acceso, etc., estas seguirán siendo áreas de interés en un futuro próximo.

La desduplicación de datos es otro tema candente. Una vez más, es una cuestión de sentido común que no conviene disponer de una cantidad excesiva de datos duplicados. No solo aumenta los riesgos potenciales en cuanto a seguridad, sino que el incremento de datos está detrás de prácticamente todos los problemas que hoy en día existen para gestionar las infraestructuras informáticas a nivel operativo. La eliminación de duplicados tiene sentido desde todos los puntos de vista. Por ello se ha convertido en una cuestión popular en la protección de datos, aunque lo será aún más, y también más valiosa, a medida que se evolucione hacia el punto de origen de los datos. Si los datos duplicados se eliminan en el punto donde se generan, el resultado son menos copias de seguridad, menos copias replicadas, menos migraciones, menos almacenamiento, menos búsquedas, etc. Deberían verse como una cuestión de sentido común todos esos procesos que se diseñaron como ejemplos y que ya no se utilizan y, ¿de qué sirve hacer copias de seguridad una y otra vez de datos que no cambian? A veces la solución más simple es la que mejor resultado nos ofrece.

La virtualización también ha obtenido finalmente popularidad universal. Gracias a ella se logran dos cuestiones: permite que saquemos mayor partido a nuestros recursos físicos, y que todas las funciones y componentes que existen por debajo de la capa virtual sean manipulados o modificados sin afectar a los elementos que están por encima de dicha capa. Estos sencillos conceptos abarcan ahora servidores, almacenamiento y redes; incluso la noción de “aplicación” se ha vuelto virtual. Es de sentido común que queramos sacar el máximo provecho a nuestra inversión en tecnología, como también lo es que si eliminamos los efectos negativos que los cambios o fracasos tienen en el mundo físico, nuestra vida en lo tocante a tecnología de la información mejorará.

No obstante, todo lo bueno tiene algo de malo. Cuando finalmente pongamos en práctica algunas de estas cuestiones de sentido común, sin duda sacaremos a la luz un nuevo conjunto de debilidades con las que lidiar. Los inventores de internet no pudieron prever la voz sobre IP, ni los mensajes de texto, y mucho menos los teléfonos con cámara o YouTube. Es por este motivo que en la tecnología de la información jamás nos quedamos sin cosas que hacer: los problemas nunca se solucionan, solo cambian de sitio. Y esto es de sentido común.

Steve Duplessie
Analyst - The Enterprise Strategy Group, Inc.
http://www.enterprisestrategygroup.com